¿Y de dónde has salido tú? Me preguntaba una y otra vez…
Cine, música, filosofía, pasando por critica reivindicativa hasta
amplias explicaciones sobre física, biología y religión. el constante “yo” en
su boca retumbaba en mi cabeza como si de un mal vino en día de resaca se
tratara, y ante los entusiasmados ojos de los espectadores que allí se reunían,
en mi mente sonaban las perfectas palabras de Alfonso X que relataban: “Los
cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen”.
La era de la información,
decían, la era del saber, la era del conocimiento, repetían… Haraganes que
pulen sus vacías mentes con el negro sustrato de la mediocridad, sabios de
bolsillo, profetas de salón, ignorantes incapaces de asumir su propio desconocimiento.
El cual, prostituido como si de una vulgar fruta de mercado se tratase,
ninguneado, transmutado y ejecutado ante las manos de aquellos que se
autoniegan la verdad en post de la estúpida satisfacción del no decir nada, extraído,
directamente, de la red social más cercana.
Y yo me pregunto… ¿Este
es el mundo que estamos creando? Un mundo donde la sobreinformación ha acabado
por cegar al más ignorante, que, en busca de aprobación, no vacilará en desatar
las más grandes barbaridades por su boca. Un mundo donde con tan solo un click podríamos
tener acceso a la realidad, a la literatura, al arte, a la ciencia, a la
filosofía… y en cambio optamos por descender ese obsoleto muro de Facebook cargado
de sensacionalismo y alardear de nuestra ignorancia a los cuatro vientos.
Y de nuevo me pregunto…
¿será el miedo a parecer desinformado en la era de la información o la mera
prepotencia del conocer la que nos lleva a esto? Cobardes mirando su móvil bajo
la mesa, tratando de ocultar su absolutamente humano desconocimiento, pero, que
en lugar de aterrizar en un constructivo “no lo sé” prefieren esconderse en su
muro de soberbia. Porque creedme cuando parafraseando a ese sabio chino os digo
que la ignorancia es la noche de la mente… pero una noche sin luna ni estrellas.
Hoy caminas sobre el filo
de mi mente, pero ten cuidado, te puedes cortar.
César velázquez
César velázquez
